Muchos jóvenes se debaten continuamente, entre lo que se lleva o no se lleva. Se dejan caer en manos de las tendencias y basan toda su código de vestimenta en lo que dictan algunos lideres de opinión “fashionista”. Luego están otros jóvenes, cada vez más, por suerte, que han puesto de moda ir impecables con aquello que nunca había pasado de moda. Adaptar lo que siempre funcionó y lo que todo el mundo entiende por buen vestir a su rutina cotidiana. No sólo en sus prendas, también es en sus ademanes, en sus costumbres y en su forma de entender el trabajo. Es una nueva ola de neodandys que conjugan el savoir faire de años atrás con el toque transgresor de ir vestido como hasta hace años era obligatorio.
Fernando Aguilar, es un malagueño, al que también es habitual verle por Madrid, que ejerce como abogado en Larios Tres Legal, S.L.P. y que disfruta con su trabajo, exprimiendo su tiempo para seguir creciendo y desenvolverse en el competitivo mundo de las Leyes. Lo que hace años, allá por los 90 denominaron acertádamente en un spot publicitario como J.A.S.P. (Joven Aunque Sobradamente Preparado). Amante de la sastrería clásica y capaz de interpretarla. Fiel creyente de que la imagen es una parte de un todo y que es importante cuidarla. Pasamos una jornada con él y a parte de demostrar lo bien que se le dan las cámaras, nos contó de forma abierta sus impresiones, sensaciones y detalles de su trabajo y aficiones.
Fernando Aguilar, encarna sin duda al Hombre Silbon, lo elegimos por su estilo, por su forma de ser y por su forma de hacer. Nos encantan esas personas que han conseguido poner de moda lo que nunca pasó de moda.

Amante de la sastrería clásica, es capaz de interpretarla siendo fiel a su concepto de imagen.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

Sin duda esa sensación de insuperable satisfacción cuando ganas un asunto complejo para un cliente que estaba tremendamente necesitado.

Creo que la abogacía, junto a la medicina es una de las profesiones más satisfactorias del mercado hoy día. El problema es que la sangre y las operaciones me dan grima (se ríe).

Un ciudadano indefenso acude a la firma con cierto problema, necesitado de ayuda; y al traspasar el umbral de la puerta, está abriendo para ti lo más oculto de su vida privada, blindado por la institución del secreto profesional y, depositando toda su confianza, se pone a tu entera disposición. Ves su preocupación inicial y esa cara de satisfacción inmediata una vez que se ha desahogado. Los problemas que no le dejaban dormir bien, están ahora en manos de su letrado. Pero sobre todo, lo que más engancha de esta profesión, es cuando se produce esa mirada de complicidad con tu cliente al ganar un caso judicial o extrajudicialmente. Es una mezcla entre desasosiego, euforia y satisfacción en la que conectáis sentimientos de manera casi biológica.  Creo que la abogacía es de esas pocas profesiones que, aún siendo de mera prestación de servicios profesionales, permite ser creativo y tiene un altísimo grado de compromiso social.

Eres muy joven y te encuentras en un mundo muy competitivo. Imaginamos que a veces da cierto vértigo ¿no?

Es cierto, a veces da cierto vértigo, pero es precisamente ese vértigo el que te hace ser, si cabe, aún más profesional y eficiente.

La verdad es que al principio es un poco complicado ser joven en esta profesión. Y sobre todo cuando ejerces en Sala, ya que tienes la carga añadida de probarle al cliente que tu “aparente” falta de experiencia, es inexistente y en todo caso, queda  sobradamente suplida por tu extrema actualización y conocimiento en detalle sobre los distintos matices. Ese vértigo hace que te levantes cada mañana un par de hora antes y consigue que dediques el 90% de tu tiempo libre fuera de la oficina estudiando mucho y muy bien los temas, y comprobando cada mínimo de detalle en todas las fases del procedimiento.

¿La tradición familiar te ayudó a escoger el camino y a decantarte por la abogacía?

La verdad es que sí,  si no es por el apoyo incondicional de mi familia en todos los sentidos no sé lo que sería ahora mismo. Mi padre es abogado, y mi abuelo trabajaba en la banca, pero mi gran drama, es que ninguno de ellos ha ejercido nunca como abogado en Sala. Mi padre salió de la banca para fundar la matriz de la firma. Una firma de abogados que hace de broker en operaciones de inversión y adquisiciones, tanto  nacionales como internacionales.

Me dedicaba a eso mismo en Madrid, pero en otra firma, en la división del mercado de oficinas  de Aguirre Newman. Sin embargo, mi vocación por la abogacía me llevo  a salirme del mercado y dedicarme a trabajar hoy día en lo que más me gusta, y estoy muy contento trabajando para esta firma. Estoy seguro de que Larios Tres Legal, S.L.P. Será en los próximos años un referente entre los despachos especializados a estrategias procesales y de litigación.

Es común veros en traje a los abogados. Tú estilo, aunque clásico, advertimos que se desmarca del resto ¿Cuales son tus secretos?

Parecerá broma, pero no hay cosa más satisfactoria para mí, que ser un adicto a la sastrería y comprobar que hasta hace relativamente poco el propio Juez suspendía el juicio si el letrado no iba correctamente vestido, con chaqueta y corbata.

Es curioso, el hecho de que sea común entre abogados llevar traje, va más allá de la propia moda.

Como anécdota, comentar que en el antiguo Estatuto General de la Abogacía se disponía que “Los Abogados comparecerán ante los Tribunales con traje, corbata y zapatos negros, camisa blanca y vistiendo toga… “(antiguo artículo 49), mientras que el nuevo Estatuto ha preferido dar libertad y recurrir a conceptos más trascendentes quedando de la siguiente manera: “… actúen […] vistiendo toga, adecuando su indumentaria a la dignidad de su función.”(actual artículo 57 ).

Creo que hasta hace poco existía cierto conflicto interno y social en el concepto del traje. Se veía como un símbolo de esclavitud laboral, de incomodidad, de lacayo del sistema. Sin embargo nuestra generación ha sabido darle al traje un nuevo concepto. Hacer de él una insignia de valor añadido. Hemos sabido darle una concepción que es independiente del estigma que antes otorgaba cierta clase social o posición económica. Se ha reinventado para marcar un sello de identidad personal y profesional  ampliamente personalizable. Ya no es en nada aburrido ponerse el traje cada mañana para ir a la oficina sino todo lo contrario. Se ha convertido en un ritual que te permite salirte de lo ordinario y convencional a través de prendas o detalles que estaban en desuso, pero que son de plena actualidad, tanto desde una perspectiva “Hipster” o “Retro” inspirado en bandas de música “Indie” como Franz Ferdinand, hasta el “Neo-yupie” inspirado en películas ochenteras como “Wall Street” o series de actualidad como “Mad Men”, “Suits” o “Boardwalk Empire”.

Para ti la imagen personal y la elección de tu ropa es un aspecto importante?

Creo que toda la clave está en la búsqueda de la excelencia.

La excelencia requiere fondo y forma. Como profesional, La forma no es solamente la base Estructural y documental de una demanda, o la efectiva y cuidada redacción en un documento mercantil. La excelencia debe ser percibida por nuestros clientes sobre la totalidad de los latidos que emiten nuestras actuaciones diarias a nivel personal y profesional. En lo profesional es vital la ética, el rigor, el estudio detallado sobre el fondo del asunto, pero también el cuidado de la forma. Pues bien, parte de esa “forma”, es precisamente la perfecta caída del traje que llevas o los accesorios que te permiten improvisar o innovar (gemelos, zapatos, pañuelos, tirantes, etc). En definitiva se trata del conjunto.  En lo personal es exactamente igual, pero mucho más desenfadado y gamberro.

Después de una jornada intensa en el despacho ¿Cómo consigues desconectar?

Normalmente haciendo deporte o con la familia. Llevo muchos años fuera de casa, y ahora que he vuelto a mi ciudad natal me gusta aprovecharlo y pasar la mayor parte del tiempo con mis padres y mi hermanita.

Si es viernes aprovecho para ir a hacer Kite-Surf con mi padre, acabo de enseñarle y está como loco con ese deporte. Su adicción casi supera la mía.  A veces, el Kite te ayuda a despejar la mente, pensar con claridad y disfrutar del olor del mediterráneo en altamar.

Tenemos un par de días libres y queremos disfrutar Málaga ¿Qué nos recomiendas? También es habitual verte en Madrid ¿Tus lugares favoritos?

En Málaga aún no conozco demasiados sitios, soy nuevo en la ciudad ya que aterricé en octubre y llevo demasiados años fuera. Para cenar con amigos y no gastar demasiado recomiendo “La Cocotte”, buen precio y platos originales. Si quieres cenar con una chica guapa en un lugar más selecto lo mejor es o “Café París” o el “Refectorium” ambos en la zona de la Malagueta.

En Madrid si conozco muchos más sitios. Para cenar lo mejor es o el “Paraguas” o  “Ten con Ten”, también están geniales para cenar con una copa final  “Ramses”, “Eccola” o “Boggo” y terminar bailando con tu chica en “Le Boutique” o el clásico “Gabana 1800”.

También me encantan los sitios con encanto bohemio, las pastelerías vintage, y las exposiciones de arte callejeras en las zonas de Malasaña y la Latina para esos domingos relajados de vaqueros rotos y camisetas desgastadas.

Eres un declarado fan del “made in spain”. ¿Es por ello que conociste Silbon?

La verdad es que, una de las cosas que más me gustan de Silbon, aparte de la calidad y la estética neo-clásica mediterránea con la que tanto me identifico, es que se fabrica en nuestro propio país. Los nacionalismos, y las luchas de territorios siempre son perjudiciales, y hoy día más que nunca, dado que vivimos en un mundo cada vez más multicultural e híper globalizado; sin embargo, debido a la profunda crisis político-económica y de valores por la que atraviesa nuestro país, debemos sentirnos orgullosos de las cosas bien hechas por nuestra gente. Silbon, sin duda, es una de sus máximas expresiones. Y el hecho de que los precios sean tan competitivos, no hace más que añadir valor a la marca dada la agresividad con la que se mueve la industria textil extranjera en la actualidad.

La hora del test

1. Básico en tu armario

Mocasines

2. Prenda favorita

 Polera

3. Complemento

 Tirantes

4. ¿Sigues las tendencias de moda?

De vez en cuando

5. Un icono de estilo

Steve Mcqueen

6. Una ciudad para vivir

 Estocolmo

7. Una ciudad para visitar

 Bruselas

8. Una comida

 Shushi

9. Un trago

Cuba Libre

10. Una película

“Las vidas posibles de Mr. Nobody”

11. Un libro

“El Siciliano” de Mario Puzo.

12. ¿Qué estás leyendo actualmente?

“FISH” de Stephen C. Lundin; M.D. Harry Paul y John Christensen.

13. ¿Qué música escuchas?

Bonobo, Royksopp, Hans Zimmer, Yan Tiersen.

14. Un sueño

El sueño americano (en su versión más mediterránea).

15. Tu definición de elegancia

La armonía plena, fruto del matrimonio entre estética y simplicidad.

16. Silbon es…

La “cosa nuestra”.