Tras seis intensas jornadas de desfiles y eventos de moda, concluye la MBFW Otoño-Invierno 2018/19 con un buen sabor de boca.

A diferencia de otras ediciones he podido ver las diferentes salas de Ifema llenas hasta la bandera para presenciar los desfiles. Parece ser que hay un cambio generacional importante entre los asistentes a este evento. Las firmas se han puesto las pilas y han detectado lo necesario de este relevo y esto se ve reflejado en un mayor número de chicos jóvenes entre el público e interesados por la Moda en general.

Me gustaría destacar algunos puntos de esta edición que me han llamado especialmente la atención.

  • Cada vez más firmas se decantan por presentar sus colecciones con desfiles y performances fuera del recinto ferial. Esto supone una gran variedad de propuestas, y que el público no se canse de ver siempre los mismos fríos escenarios de Ifema. Entiendo que el irse fuera supone una labor de producción muy costosa y un trabajo extra pero en mi opinión creo que mejora mucho el espectáculo que debe ser un desfile de Moda. Por ello aplaudo a las firmas que han decidido escoger escenarios externos (hoteles, galerías, tiendas, teatros…) para exponer su trabajo.
  • No me gusta la poca presencia masculina que tiene la Semana de la Moda de Madrid. Más allá de algún desfile mixto como el de Ion Fiz, Pedro del Hierro o Duarte, muy pocas son los diseñadores que presentan colecciones completas de hombre. Quizás sería el momento de apostar más por diseñadores que terminen de rematar el cartel de MBFW y enganchen a ese público masculino que cada vez consume más Moda.
  • Me parece interesante el poder de renovación que estamos presenciando en la Moda española. Destacar a nuevos talentos, algunos de ellos ya consagrados como Ulises Merida, Moises Nieto, Ana Locking o Juanjo Oliva que están cogiendo el testigo de pesos pesados que siguen exponiendo sus trabajos con éxito como Devota y Lomba, Agatha Ruiz de la Prada, Angel Schlesser o una Juana Martín a la que ya podemos considerar una de las grandes en esta cita a la que lleva acudiendo sin faltar desde 2005.
  • El auge de la street fashion ha venido fenomenal a la industria. Los diseños, antes, muy difíciles de plasmar en la calle, se ven con más frecuencia en la actualidad. La gente se atreve. O quizás sean los diseñadores los que estén contagiándose de este fenómeno gigante para diseñar sus colecciones. ¿Cómo saberlo? Sería un buen punto de partida a un interesante debate.
  • Más allá de analizar sobre las tendencias o hablar sobre las colecciones de cada diseñador me gustaría sintetizar al máximo lo visto estos días: la corriente general acerca lo más chic a lo cotidiano, haciendo de lo glamouroso algo cercano y listo para llevarlo en casi cualquier ocasión.
  • De todo lo vivido estos días, de todos los desfiles, de toda la ropa y eventos me quedo con dos nombres: Oteyza y Palomo Spain. Dos propuestas antagonistas pero con un punto en común: la transgresión. El primero ha conseguido innovar desde la parte más clásica y arcaica de la moda española y su sastrería de toda la vida. Ha reinventado conceptos tan españoles como la capa, la galerna y el sombrero haciéndolos universales. Y de Palomo, qué decir, es el hombre del momento; y la Moda, como la Pintura, la Música o cualquier otra forma de expresión es tan subjetiva como necesaria en el ámbito cultural. Ha conseguido triunfar haciendo de la transgresión su punto fuerte, eso sí, muchos han intentado llamar la atención en sus colecciones y no lo han conseguido. Señal de que está proponiendo algo muy distinto. Precisamente no es el tipo de ropa que soy capaz de llevar, pero eso no implica que no admire el trabajo de este diseñador cordobés que ha removido las entrañas de un mundillo que necesitaba que alguien lo agitara como él lo ha hecho. Mientras asimilamos lo distinto, disfrutemos.

Os dejo con algunas de las propuestas masculinas que más me han gustado estos días. Larga vida a la Moda española. Nos seguimos viendo por aquí. Gracias por vuestro tiempo.