En una visita reciente a Zaragoza, Dress Code by Silbon pudo conocer a Nacho Gallardo, un joven al que ya teníamos ganas de entrevistar, hermano de Álvaro, uno de los chicos que podéis encontrar habitualmente en la tienda y de otros 11 más. Sí, los Gallardo son una familia algo numerosa. ¿Quién no conoce a un Gallardo en Zaragoza? Nacho nos habla de la abogacía, oficio que desempeña junto a dos de sus hermanos, Juan Carlos y Santiago, y nos cuenta lo bueno y lo no tan bueno de compartir día a día de trabajo junto a ellos.
Nacho, en realidad, nos conquistó. Pronto nos dimos cuenta que se trataba de una de esas personas con las que es imposible aburrirse: gran conversador, con cultura, inquietudes y sentido del humor, mucho sentido del humor. Su personalidad es arrolladora y su carácter es tan abierto que parece imposible encontrar algo que no le divierta. Una de esas personas que parecen disfrutar con casi cualquier cosa, sencillo y muy positivo. A veces hasta contagiosamente positivo. Pudimos pasar una jornada con él y demostró que la cámara le asustaba lo mismo que ponerse unos pantalones de estampado camuflaje con una blazer color coral, es decir, nada. Un verdadero placer contar con gente como Nacho como uno de los embajadores de nuestra firma allá por donde va, y él va por Zaragoza, una ciudad que adora y que Dress Code by Silbon ya está esperando para volver a visitar muy pronto. Por supuesto, para hacer de guía: Nacho Gallardo.

Su personalidad es arrolladora y su carácter es tan abierto que parece imposible encontrar algo que no le divierta.

Nos cuentas que vienes de una familia muy numerosa, 12 en total, ¿cómo resultó la idea de montar un despacho junto a tus hermanos? ¿Y por qué con únicamente estos dos hermanos?

La verdad es que, como la mayoría de cosas buenas que nos pasan en la vida, tuvo su punto de improvisación y de fortuna. Yo había estado trabajando unos años en un despacho de abogados de aquí, de Zaragoza, pero tenía la sensación de que trabajar para otro no terminaba de encajar con mi forma de ser. Así que sin pensar muy bien cuál iba a ser la alternativa, decidí tomarme un tiempo para ver qué era lo que de verdad quería hacer.
Por aquella época, dos de mis hermanos, Juan Carlos y Santiago, andaban intentando sacar adelante una serie de proyectos y, en un momento dado la posibilidad de abrir un despacho multidisciplinar surgió como la idea más lógica. Es curioso porque cuando le dices a la gente que te vas a embarcar en una aventura de este tipo con tu familia, todos ponen bastante énfasis en lo peligroso del asunto pero… ¿Si no confías en tus hermanos para un proyecto nuevo, en quién vas a confiar?
Verdaderamente fue un acierto. No diré que haya sido fácil porque, sin caer en tópicos, no hay nada fácil en esta vida. Los 3 hemos entendido a la perfección que cada uno juega un rol distinto dentro del despacho y que es precisamente la mezcla la clave del éxito. Desde luego, estamos empezando (en septiembre haremos 3 años juntos) y nos queda muchísimo por aprender y por mejorar, pero no nos cabe la menor sensación de duda de estar en la dirección correcta.
Lo de que sea únicamente con ellos dos es algo circunstancial. Semanalmente nos reunimos para poner en común todos los asuntos que tenemos abiertos pues, aunque nuestra dedicación y formación está bastante diferenciada (Juan Carlos es Ingeniero Industrial y Aparejador y Santiago es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, aunque siempre ligado a la gestión de activos inmobiliarios), nos parece esencial que en un momento dado todos sepamos de algo que pueda preguntarnos un cliente. En estas reuniones, habitualmente hablamos de nuevas líneas de trabajo y, como es lógico, con todos los que somos en casa, siempre la cabeza se te va a ese hermano que piensas que podría encajar a las mil maravillas. De momento es algo que no ha terminado de cuajar, pero vamos, en G3, el 3, únicamente representa una idea de globalidad, de gestión integral o como lo quieras llamar. Se da la circunstancia de que estamos 3 hermanos, pero ojala, algún día, espero que pronto, podamos estar alguno más en el equipo.

¿Cómo es la experiencia de ser empresario junto a tus hermanos?

En realidad, si lo piensas, es una suerte. De la experiencia que tengo de haber trabajado en otros sitios (tengo sólo 30 años), pero entre unas cosas y otras he estado en varios sitios, y mi conclusión es que lo más difícil de gestionar en una empresa (hablo siempre de sector servicios que es donde he trabajado), son las relaciones humanas de quienes la conforman.
Con un hermano es realmente fácil por varios motivos: en primer lugar porque la persona que tienes enfrente la conoces pero, lo que es más importante, te conoce perfectamente. Sabe perfectamente cuáles son tus virtudes pero, sobre todo, conoce perfectamente tus defectos. Y esto es muy importante; en segundo lugar, porque con un hermano se puede discutir casi sin límites, que puedes tener la tranquilidad de que, pasados unos minutos, o unas horas tal vez… (risas), todo queda como si nada hubiera pasado. Y lo que me parece más importante, porque humanizas a la persona que tienes delante. Vivimos en una sociedad tremendamente egoísta en la que muchas veces tan solo nos preocupamos de quien tenemos delante para saber si en la comparación salimos ganando. Tener a mis hermanos delante en el trabajo me hace ver las cosas muchas veces antes desde su punto de vista antes que del mío propio, y no solo en materia de trabajo. Al final somos hermanos y por tanto hay muchas cosas en las que nos parecemos, pero como es lógico, cada uno tenemos nuestra propia idiosincrasia y a la hora de comprender a otro, siempre va a ser más fácil cuando es tu hermano que si es alguien con quien únicamente compartes medios de trabajo.

Lo qué más y lo que menos te gusta de tu trabajo.

Sin duda una de las cosas que más me gusta es que mi trabajo está bastante alejado de la imagen que se suele tener de lo que es un abogado de despacho. Tengo mucha libertad de movimientos y además me permite dedicarme bastante a la parte comercial, no tanto en la captación de clientes (que en mi sector es algo distinta a lo que es la captación tradicional) sino, sobre todo, en el cuidado del cliente que ya trabaja con nosotros.
Entre lo que menos, sin duda, la parte administrativa. Con buen criterio mis hermanos han apostado siempre por hacer un esfuerzo por no sobrecargar de la estructura de gastos, lo que hace que haya que hacer un esfuerzo a nivel administrativo que a uno no siempre le apetece en exceso (risas).

Actualmente la imagen cobra especial fuerza, y más aún si hay trato continuo con clientes, ¿qué importancia le das a la ropa en tu trabajo?

La ropa, como cualquier elemento de la imagen de uno mismo es clave. Nos guste más o menos vivimos en un mundo en que la imagen manda y, por tanto, vende.
Para mí la ropa tiene varias funciones entre las que destacaría que te da a conocer y te ayuda a comunicar. Es evidente que no es la misma imagen la que se transmite con un traje que en vaqueros, pero no solo es eso, es cómo llevas la ropa o en qué ámbito la llevas.
La ropa siempre me ha gustado mucho y la mayoría de mis clientes, que ya me conocen bastante a nivel personal, lo saben. Y por tanto, que yo pueda elegir un outfit concreto para una reunión, sin duda les puede introducir el tono que va a poder tener la misma.

¿Cuáles son las claves de estilo en tu día a día?

Como he dicho antes, una de las cosas que me gusta es que huyo bastante de la imagen de abogado de toda la vida, así que si bien un traje y una corbata siempre están a mano en el armario, día a día opto por un look algo más informal con el cual, además, me encuentro más cómodo para trabajar.

¿Cómo logra desconectar un joven emprendedor como tú, después de una jornada de trabajo?

Pues me encantaría poder decir que hago gimnasio o deporte varios días a la semana para mantenerme a tono y quemar un poco el estrés que inevitablemente genera el día a día, pero la verdad es que a día de hoy, lo que no perdono es hacer un buen afterwork con amigos en alguno de los locales que me gusta de Zaragoza. Sin duda es de lo que más disfruto. Una cerveza helada con amigos después de un día de trabajo es sin duda una receta que no falla.
Además me he aficionado bastante al mundo de las series de televisión. “Mad Men”, “House of Cards”, “Shameless”… hay muchas como para mencionar todas.

Siendo de Zaragoza, y que, como nos has contado, conoces Silbon desde hace años, ¿cómo diste con nosotros?

Pues la verdad es que no recuerdo exactamente. Me suena algo de un blog de moda que seguía en el que mencionaba que llegabais a Madrid. En seguida me atrapó el estilo Silbon y desde entonces siempre ha tenido un lugar preferente en mi armario.

La hora del test

1. Básico en tu armario
Camisa blanca.

2. Prenda favorita
Blazer.

3. Complemento
Una buena colonia, me encantan.

4. ¿Sigues las tendencias de moda?
Un poco a mi aire, pero en general sí.

5. Un icono de estilo
Frank Sinatra me encanta.

6. Una ciudad para vivir
Me gusta mucho Zaragoza. Si no, quizá Santander. Sin duda, en España.

7. Una ciudad para visitar
Roma. Nunca me cansaré de ir.

8. Una comida
Sin duda, solomillo de ternera.

9. Un trago
Ron-Cola, buen vino y cerveza.

10. Una película
Sólo una… ¡Imposible! «Forrest Gump», «Una mente maravillosa», «El indomable Will Hunting»… podríamos hacer una entrevista solo de películas que me encantan.

11. Un libro
Siempre recordaré “Los renglones torcidos de Dios” de Torcuato Luca de Tena. Me lo mandaron leer en el cole y me impactó muchísimo.

12. ¿Qué estás leyendo actualmente?
“La era en la que el yo es el mundo”

13. ¿Qué música escuchas?
Absolutamente de todo. Depende del momento.

14. Un sueño
Mi gran ilusión de niño era jugar en el Real Madrid. Superado eso, me limito a intentar ir mejorando, como persona y como profesional.

15. Tu definición de elegancia: Saber estar con tu estilo propio.

16. Silbon es…
Cuanto más os conozco, más pienso que es un estilo de vida.