Hoy hablaremos sobre el conjunto de prendas más popular del armario de un caballero: el traje.

El atuendo clásico y a simple vista inalterable, dependiendo de las moda y estética imperante de cada tiempo, ha ido evolucionando, sutilmente, y variando, por ejemplo, su botonadura.

Hasta los años 90, el traje de tres botones convivía con el de dos y, en la actualidad, este número se ha reducido un poco más y encontramos también trajes de un sólo botón. Sin embargo, hay un modelo de traje que pervive, ajeno a las modas, y ese es el protagonista de este post: el traje de dos botones.

Una sola regla rige este atuendo: de estos dos botones, el superior puede abrocharse o no, pero el inferior no se abrocha nunca, bajo ningún concepto.

El traje, como bien sabéis, se usa en multitud de situaciones, ya no sólo en eventos especiales. Cada vez son menos los puestos de trabajo que exigen vestir de traje, pero todavía quedan algunos. También lo encontramos en reuniones formales, entrevistas, eventos y celebraciones.

Lo más recomendable es tener dos o tres trajes, bien diferenciados, con los que podamos cubrir varias necesidades.

Para la oficina, hay un tejido que funciona de maravilla: el ojo de perdiz. Su prestancia es ideal para darle un uso prolongado sin que el paso del tiempo se note demasiado. En cuanto a colores: gris y azul marino oscuro. Mejor, sobrio.

Para un evento informal, por ejemplo, un desfile de moda o una fiesta, podemos optar por los colores más temporales, como pueden ser el azulón o el marrón. Incluso, sin corbata.

Para una ocasión formal, boda o celebración es una buena idea elegir un traje de raya diplomática, sin duda una de las versiones con más empaque del traje.

Si queréis subir un peldaño más en formalidad, podemos incorporar al traje un chaleco, a juego con el tejido del mismo. Se trata del conocido traje tres piezas. Hoy en día, habréis observado como la tendencia de usar chalecos de estampados distintos a los del traje queda en desuso. Lo óptimo es jugar con los estampados de los chalecos cuando los luzcamos con chaqués.

¿Cuántos trajes debemos tener para cubrir las principales ocasiones? Yo diría que tres es un buen número. Uno, azul marino. Otro, gris y, por último, un tercero en cualquiera de los dos tonos anteriores, pero con raya diplomática. No obstante, si ya contamos con básicos en nuestro armario, es hora de apostar por alguna tonalidad distinta y más desenfadada.

¿Y tú, cuántos botones prefieres? ¿Cómo combinas tu traje?

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¡Hasta la próxima!